México busca impulsar los pagos digitales. ¿Qué significa para el sistema financiero?

Más operaciones digitales significan más datos, identidades y decisiones que procesar en tiempo real. El cambio está sen contar con una infraestructura capaz de validar, detectar riesgos y responder a mayor escala.

Adriana De Vizcaya

México busca impulsar los pagos digitales. ¿Qué significa para el sistema financiero?

Análisis | Laboratorio de Inteligencia de Datos de Grupo CSI

México ha puesto sobre la mesa una nueva discusión sobre el futuro de los pagos. El 9 de septiembre de 2026 se presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa para expedir la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, cuyo objetivo es promover la adopción e implementación de medios de pago electrónicos y digitales.

La propuesta también incorpora disposiciones para la contratación digital de servicios financieros, entre ellas la posibilidad de utilizar CURP Digital u otros mecanismos de identificación oficial.

Todavía se trata de una iniciativa y su contenido puede modificarse durante el proceso legislativo. Sin embargo, permite analizar una transformación que va más allá de la forma en que se realiza un pago: si más servicios y operaciones migran al entorno digital, también tendrán que evolucionar los mecanismos que permiten identificar a las personas y gestionar los riesgos asociados a una relación remota.

El punto de partida: el efectivo mantiene una presencia predominante

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, 94% de las personas adultas reportó haber realizado al menos una compra en establecimientos o plataformas utilizando efectivo; 34% utilizó tarjeta física y 22% transferencias electrónicas o aplicaciones de celular. Estos medios no son excluyentes: una misma persona pudo haber utilizado más de uno.

Cuando se pregunta por el medio utilizado con mayor frecuencia en compras de 500 pesos o menos, 85.2% señala el efectivo, frente a 10.4% que utiliza tarjeta de débito o crédito y 4.4% que recurre a transferencias electrónicas o aplicaciones de celular.

Los datos muestran que existe todavía una distancia importante entre la disponibilidad de alternativas digitales y el uso cotidiano del efectivo.

Desde el Laboratorio de Inteligencia de Datos de Grupo CSI identificamos cinco puntos clave para analizar qué podría implicar una mayor digitalización para el sistema financiero.

1. El cambio va más allá de la forma de pagar

Una mayor adopción de medios digitales puede traducirse en más pagos electrónicos, pero la iniciativa plantea un alcance más amplio al incluir la contratación digital de servicios financieros.

Esto resulta relevante porque cada vez más procesos pueden realizarse sin que el cliente y la institución tengan una interacción presencial. En ese contexto, la capacidad para establecer quién realiza una operación adquiere mayor importancia dentro de la relación financiera.

2. Más digital no significa automáticamente más riesgo; cambia la forma de gestionarlo

Una operación digital no es, por definición, menos segura que una presencial. La tecnología permite automatizar controles, contrastar información y analizar determinadas señales a una escala y velocidad difíciles de alcanzar mediante procesos exclusivamente manuales.

Al mismo tiempo, una mayor interacción remota obliga a prestar atención a riesgos propios de estos canales, entre ellos la suplantación de identidad, el uso indebido de credenciales o los intentos de vulnerar mecanismos de autenticación.

A esto se suma la evolución de tecnologías capaces de generar imágenes, voces y otros contenidos sintéticos cada vez más sofisticados.

El punto para las instituciones financieras será entender cómo evoluciona el riesgo conforme cambian los canales y la forma de relacionarse con sus clientes.

3. La identidad adquiere mayor relevancia en los procesos digitales

La regulación financiera mexicana ya muestra movimientos en esta dirección. En julio de 2026 se publicaron modificaciones a las disposiciones aplicables a las instituciones de crédito en materia de biométricos. Por su parte, la iniciativa de Ley de Economía Digital contempla que el CURP Digital u otros mecanismos de identificación oficial puedan utilizarse para la contratación digital de servicios financieros.

Aunque se trata de instrumentos regulatorios distintos, ambos colocan la identificación de las personas dentro de una discusión más amplia sobre la operación financiera digital.

Si más servicios pueden contratarse y operarse a distancia, contar con mecanismos adecuados para acreditar la identidad será un componente relevante para mantener procesos seguros y confiables.

4. Disponibilidad no significa necesariamente adopción

La ENIF 2024 permite observar esta diferencia. Un tercio de las personas con tarjeta de débito, encuestadas, reportó no utilizarla para realizar pagos. Entre ellas, 63% señaló como principal razón que prefiere pagar en efectivo, mientras que 10% mencionó desconfianza o miedo al fraude.

Entre quienes prefieren efectivo, además, la costumbre continúa teniendo un peso importante. Los datos sugieren que ampliar la infraestructura y las opciones digitales es sólo una parte de la ecuación. La adopción también depende de hábitos, aceptación de los medios de pago, conocimiento y confianza del usuario.

Para el sistema financiero, esto implica que la evolución digital no puede analizarse únicamente desde la disponibilidad tecnológica, sino también desde las condiciones que favorecen su uso recurrente.

5. Los controles tendrán que evolucionar junto con el volumen digital

Si aumenta el número de operaciones realizadas de forma digital, también crecerá el volumen de identidades, documentos, datos y señales que las instituciones deberán procesar y evaluar.

El punto no será únicamente contar con capacidad tecnológica para procesar más operaciones, sino asegurar que los mecanismos de identificación, validación, seguridad y prevención de fraude puedan responder al mismo ritmo.

La escala se convierte así en una variable relevante: crecer en volumen digital sin perder capacidad de control.

Lo que sigue para el sistema financiero

La iniciativa presentada en septiembre todavía deberá recorrer el proceso legislativo y su contenido puede modificarse. Actualmente fue turnada para dictamen a la Comisión de Hacienda y Crédito Público y para opinión a las comisiones de Economía, Comercio y Competitividad, y de Presupuesto y Cuenta Pública.

Por ello, todavía es pronto para anticipar su impacto sobre el mercado financiero. La iniciativa pone sobre la mesa un tema relevante para la industria: a medida que crezcan los pagos y servicios financieros digitales, también tendrán que evolucionar las capacidades para identificar, validar y gestionar riesgos a escala.

La adopción de medios digitales será la parte visible de esta evolución. Para las instituciones financieras, una parte igualmente relevante estará en asegurar que sus procesos de identificación, seguridad y control puedan acompañar ese crecimiento.

La evolución de la economía digital dependerá de la capacidad del sistema financiero para operar de forma segura, eficiente y confiable a escala.

Laboratorio de Inteligencia de Datos de Grupo CSI | CSI LAB

Fuentes de consulta

Sistema de Información Legislativa (SEGOB). Iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, septiembre de 2026.

Comisión Nacional Bancaria y de Valores / INEGI. Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024.

Diario Oficial de la Federación. Modificaciones a las disposiciones aplicables a las instituciones de crédito en materia de identificación y biometría, 2026.

Banco de México. Información y disposiciones relacionadas con seguridad y sistemas de pagos.