Dónde se cuela el fraude de identidad en el alta
El fraude rara vez entra por donde se le espera. Los cuatro puntos del alta digital donde se concentra, y por qué el más débil no es el biométrico.
Carlos Galant
Cuando un alta fraudulenta pasa, la revisión posterior casi siempre encuentra que el control biométrico funcionó. El hueco estaba en otro sitio, y suele ser el mismo puñado de sitios.
¿Cuáles son los cuatro puntos de entrada?
El documento, la persona, el canal y la excepción. Los tres primeros se controlan con tecnología y se miden. El cuarto es un procedimiento, se controla con disciplina y casi nunca se mide, que es exactamente por qué acaba siendo el más rentable para quien ataca.
| Punto | Qué se intenta | Qué lo cierra |
|---|---|---|
Documento |
Identificación alterada o fabricada |
Lectura con OCR, cruce con bases oficiales |
Persona |
Foto, vídeo o rostro sintético |
Comparación biométrica y prueba de vida |
Canal |
Sesión secuestrada, dispositivo repetido |
Doble factor, geolocalización, señales de dispositivo |
Excepción |
Aprobación manual «por esta vez» |
Registro de quién la autorizó y por qué |
¿Por qué la excepción es el punto más débil?
Porque está diseñada para saltarse los controles y porque casi siempre la ejerce alguien con prisa. Una aprobación manual sin registro de quién la hizo, cuándo y con qué justificación es un agujero que no aparece en ningún panel de fraude: por definición, esas operaciones salieron del flujo que se mide.
No se trata de eliminar las excepciones, que hacen falta. Se trata de que dejen rastro: una excepción registrada sigue siendo una excepción, pero se puede revisar, contar y explicar.
¿Qué se mide para saber si el conjunto funciona?
Dos series a la vez, siempre. Los intentos bloqueados dicen si el control sirve; los rechazos de clientes legítimos dicen cuánto está costando. Mirar sólo la primera lleva a apretar hasta que el negocio se queja, y mirar sólo la segunda lleva a aflojar hasta que entra el fraude.
Las cifras publicadas de los casos operados con ART se mueven en ese equilibrio: hasta 70% de intentos de fraude mitigados en banca, hasta 95% en los casos de retail y seguros, y en banca una reducción de rechazos del 26%. La tercera es la que indica que el control no se pagó con ventas.
El control que más peso tiene en el segundo punto —que quien se presenta esté presente— lo tratamos aparte en Identidad y biometría.
Los patrones cambian por industria, y merece la pena verlos por separado: el fraude de una fintech no se parece al de una cadena de retail, ni en el momento en que aparece ni en el volumen que mueve.